sábado, octubre 21, 2006

“Encuentro” con el Presidente

Mi primer “encuentro” con el presidente ocurrió de manera fortuita. Iba camino a mi trabajo manejando por la autopista San Isidro. De repente me doy cuenta que la autopista está vacía. En esos días estaba “fiebrando” unas bocinas nuevas que le había puesto al carro, así que subí a música a todo volumen y pisé el acelerador. Iba como a 120 Km. y no escuchaba nada. Que sorpresa la mía cuando un franqueador motorizado de la escolta presidencial me alcanza y me hace señas de que me detenga. En ese momento fue que me percaté de que toda la caravana presidencial venía detrás de mí y de que yo le estaba impidiendo el paso. Con el estruendo de la música no había escuchado las sirenas ni los altoparlantes que me ordenaban detenerme. Inmediatamente reduje la velocidad y salí de la vía. El franqueador motorizado no continuó con la caravana, se detuvo delante de mi carro, mientras otro pasaba a ocupar su lugar. Estaba un poco sobresaltado por la repentina parada. El policía se desmontó de su motocicleta, dejándola con las luces y sirenas encendidas. Sacó su arma y se dirigió a mí apuntándola hacia el suelo. Luego de que pasó la caravana la autopista volvió a quedar vacía. Ningún auto pasaba solo estábamos el policía y yo. En ese momento comprendí que la autopista estaba cerrada para permitir el paso del presidente de la república que viajaba al exterior ese día por la base aérea de San Isidro. Yo no sabía como había acabado en medio de todo eso. Cuando el policía llego a la puerta del carro me pregunta que si tengo arma de fuego. Le digo que no. Me ordena que me baje del carro, y luego procede a registrarme. Al mismo tiempo que me registraba comenzó a darme un discurso:

- ¿Por qué uté no se paró cuando se le dijo?

- Excúseme llevaba la música alta y no…

- Cállese! es que uté no repeta la autoridad! ahh tu ere deso malcriao…

En ese mismo momento me dí cuenta que tenía que quedarme callado. Hay momentos en que es mejor no tener la razón aun tú sabiendo que la tienes. Sentí una de las vergüenzas mas grandes al verme a mi mismo con las manos al cielo siendo registrado en plena vía publica como un delincuente o un terrorista.

jueves, octubre 19, 2006

Futuro-Presente

En días pasados mi jefe, que es un aficionado de la tecnología me mostró su nuevo juguete. Un celular Nokia N80 3G, última generación en el mundo de los celulares. Lo único que le falta a este aparato es peinarte y afeitarte, excepto por esto, es un celular que tiene prácticamente de todo. Si mi abuelo estuviese vivo de seguro tuviera que sentarlo antes de contarle todo lo que puede hacer este aparatito. Esta es la pura verdad sin exagerar. Quizás no se sorprendan mucho al saber que en la parte posterior tiene una cámara Canon de 3.0 megapíxel con un zoom digital 20X y otra cámara en la parte frontal para videoconferencias o video llamadas entre aparatos de la misma tecnología 3G (internet inalámbrico rapidísimo). Pero eso no es nada, además tiene calculadora, mp3, Video Player & Recorder, Radio Fm stereo, calendario, Bluetooth, Voice Recorder, Poliphonic Tones, USB, e-mail, Wireless Lan, Juegos, Quad-band, TV y todos las funciones de una pocket pc o computadora de bolsillo, como Windows, Outlook, Excel, Word, Powerpoint, Internet Explorer etc…


Muchos pensara que no tiene nada de extraordinario pero tan solo 20 años atrás la mayoría de los televisores eran a blanco y negro, la television por cable, la computadora y el interner como lo conocemos hoy no existían. Muy pocos tenían acceso a las nuevas tecnologías. El poder adquisitivo de la nación era demasiado bajo.

Pero volviendo al tema de mi abuelo, me imagino contándole a mi abuelo sobre un aparato pequeñito y portátil con el que puedes hablar con la tía Juana que vive en NY y al mismo tiempo verla a ella y a los primos jugando en la nieve. Ver televisión, escuchar la música que tú deseas o la radio, jugar, grabar videos y tomar fotos, todo esto sin contarle o explicarle lo que hace una computadora en miniatura y las grandes ventajas del internet. Recuerdo una vez cuando traté de explicarle a mi abuelo por primera vez como funcionaba el VHS. Cuando le dije que tu podías volver a ver un programa de televisión inmediatamente hubiese terminado simplemente me dijo que eso no era posible. Hasta que le fui explicando con detalles de cómo se grababan y guardaban en cintas los programas y las películas. Lástima que mi abuelo ya no está con nosotros.


Cuando estaba pequeño me fascinaban los muñequitos y películas de ciencia ficción. Pero hoy en día me doy cuenta que la mayoría de las cosas que aparecían en ese futuro ya están aquí, excepto por los carros que vuelan (Todavía lo estoy esperando).

martes, octubre 17, 2006

Un domingo por la tarde.

Domingo, 3:45 de la tarde. Toda la familia se reúne en casa de la abuela. Comparten y se toman unas cervezas entre la galería y la calzada. Una salsa de Marc Anthony se mezcla con el golpeteo de la fichas de dominó, mientras suena un celular y mi tío Frank responde. A lo lejos, dos individuos se acercan en una motocicleta. Uno de ellos se desmonta pistola en mano, el otro sigue conduciendo lentamente. En un sector aparentemente “tranquilo” nadie se percata del individuo que se acerca. En un abrir y cerrar de ojos mi tío Frank tiene el cañón una pistola en el mismo medio de la frente.

- ¡Dame el celulal! Le grita el delincuente. Mi tío Frank, que se cree más guapo que todos los hombres, forcejea y retrocede renuente a entregar el aparato.
- Dale el maldito celulal; tu no te ve que tiguere puede dalte un tiro. Interviene el cuñado a escasos dos metros del asaltante. Mi tío se lo entrega.
- Tú también pásame el guillo.
- Ok ta bien - Contesta el cuñado.
El delincuente le arrebata el guillo rompiéndolo antes de este se lo quitara para entregárselo. Con la prenda y el celular en las manos sale corriendo al encuetro del compañero que retornaba en la motocicleta para recogerlo.

Antes de abordar la motocicleta el delincuente realizó varios disparos al aire para amedrentar el grupo que estaba reunido, aunque no logro su objetivo porque ya todos o al menos la gran mayoría se encontraban estupefactos con el hecho excepto el cuñado. El mismo que aconsejó a mi tío que entregara el celular y que se dispuso a entregar su guillo con toda la calma antes de que el delincuente se lo arrebatara. . El cuñado estaba armado. Espero a que los delincuentes estuvieran a una distancia prudente, saco su arma que llevaba en la cintura, le quitó el seguro y comenzó a disparar. Al segundo disparo alcanzó al delincuente que iba en la parte trasera de la motocicleta, éste cae herido, se reincorpora y sale huyendo después de dejado por su acompañante motociclista.

Del grupo que estaba reunido salen a perseguirlos cuatro hombres, incluyendo a mi tío y al cuñado. Iban por toda la calle vociferando: “Un Ladrón, agarrenlo”. Varios hombres mas que se encontraban en el colmadón de la esquina próxima se unieron a la persecución. Al verse perseguido el delincuente vuelve a disparar, esta vez hacia sus perseguidores y una de las balas alcanza en la pierna derecha a una señora del barrio que estaba al frente de su casa y había salido por el alboroto que se había armado.

En poco más de tres minutos una turba perseguía al delincuente. Al llegar a la avenida Las Americas el delincuente cruza sin tomar muchas precauciones, salvando cuatro peligrosos carriles que incluyen los dos carriles centrales de la entrada del túnel. Todo esto pasa en cuestión de segundos ante la mirada atónita de varios transeúntes. Al cruzar la avenida el delincuente herido y agotado entra al hospital Darío Contreras por la calle que da directo a emergencias. El Delincuente no buscaba ser atendido sino huir de sus perseguidores, por lo que no se detuvo y siguió hacia el patio del hospital donde se encontró cara a cara con dos policías que estaban de turno en el Hospital.
Los policías se percataron rápido de la situación cuando vieron a un hombre herido, sangrando y corriendo con un arma en la mano, al mismo tiempo que un grupo de hombres entraban gritando al recinto del hospital por la misma calle de acceso.

Antes de que el delincuente intentase levantar el arma, ambos policías dispararon. Solo dos disparos bastaron para terminar con su vida. Un disparo en la cabeza y uno en el pecho. A pocos metros una multitud de curiosos se comienza aglomerar. Pacientes, visitantes de pacientes, un vendedor de skimice, un par de enfermero con bata verde y los mismo que venían persiguiendolo se aglomeraron alrededor. En este punto los perseguidores mas involucrados deciden regresar a sabiendas que la policía pudiera comenzar a detener a los perseguidores para investigar el suceso.

Al final cuando retornaban a casa mi tío Frank recuerda que su celular lo tiene el delincuente muerto y se devuelve a buscarlo, tremendo error. Lo apresaron para investigación y duró un día preso. Al día siguiente regresó a la casa con la misma ropa, sin bañarse y sin celular.

lunes, octubre 02, 2006

Necesito Vacaciones

Hoy de nuevo lunes
Preso en una carcel de oficinas
Donde el tiempo te maltrata
Los sueños se desvanecen
Y los ideales expiran

Las lapiceras te observan
Cambian las musas
El sexo de rutina invade
Y mientras compartes
Los suspiros se agotan

A través del aire acondicionado
Se diluyen las presiones
Entre orgías de papeles
Se asoman los reportes
Agobiantes de compromisos

Las miradas se fijan
Con caricias periféricas
Delante de monitores parpadeantes
Exhaustos de lo infinito
Durante interminables horas extras